No pasa un día sin que Sara Martínez, link una inmigrante ecuatoriana sin papeles, stuff agradezca el poder vivir con su hija Hillary en Estados Unidos. Martínez, de 48 años, fue arrestada en enero del 2011 en una parada de autobús en Rochester, Nueva York, y casi deportada, pero la nueva política del gobierno de priorizar la expulsión de inmigrantes que cometen delitos graves y mantener en el país a los que no representen una amenaza pública y tengan lazos con la comunidad la salvó de tener que separarse de su hija, que es ciudadana estadounidense. Aun así, su caso se prolongó durante un año y cuatro meses, y pudo cerrarse gracias a una larga campaña mediática en la que intervinieron activistas, congresistas y varios grupos de ayuda a favor de la inmigrante, que no tiene historial criminal ayuda como voluntaria a familias de escasos recursos. “Esto es algo que se podría haber resuelto mucho antes, pero no sabe todo lo que tuve que luchar para lograrlo”, dijo Martínez a la Associated Press.